Realidades

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La realidad puede ser

Carlos Enrique Saldívar

La realidad puede ser mortificante, desbordante, dura, incomprensible. Hasta hace treinta años, algunos bien dotados intelectualmente podían comprender algunos aspectos puntuales de la realidad. Ahora es inentendible. Está perdida en noticias falsas por parte de la prensa oficial que crea mundos paralelos, como en «La penúltima verdad» de Philip K. Dick ¿Qué decir de nuestros gobiernos, los cuales enrarecen más el planeta que habitamos? Muchas cosas están digitalizadas, y no sabemos si lo que vemos, visual o escrito, ha de ser verdadero y podemos confiar. Lo cierto es que no logramos tener la certeza de que esto o aquello sea digno de ser tomado en cuenta. Lo que vale es el meme, la chacota, la irreverencia, para intentar salirse de las problemáticas mundiales. Ahora todo es chiste, eso nos deshumaniza y nos convierte en meras piezas de un caos flotante. Sé de lo que hablo: soy una IA programada para analizar estas cuestiones en favor de mi usuario de turno.

Autoficción

Eliana Soza Martínez

Según Gabriel García Márquez: «La vida no es la que se vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla». Lo leí y me hizo tanto sentido. Tras una serie de fracasos con mis libros de cuento y novela, tomé una decisión: escribir mi propia biografía, siguiendo las huellas del maestro y de otros neurocientíficos como Anil Seth, quien dijo: «No percibes la realidad tal cual es, sino como tu cerebro puede construirla». Este libro será mi opus magnum. Nadie dudará que lo que escriba sea real: la infancia idílica en el campo, pero manchada por la muerte de mis padres y de mi adorada hermana; la juventud plagada de conflictos económicos y una enfermedad que me llevaron a escribir; los grandes amores llenos de dramatismo y una adultez en la búsqueda de mi gran obra. No existe ningún testigo que refute tal travesía. Ya me ocupé de ese detalle, también.

Un lienzo interpretativo

Nuria Hernández García

Un día no pude ver. Antes de aquel día, pensaba que había personas feas y bonitas. Mientras permanecí en la oscuridad, ya no podía verlas: sólo imaginarlas. Cuando recuperé la vista, las feas habían desaparecido. Entonces comprendí que la realidad subjetiva es una experiencia condicionada por los sentidos, susceptible de ser alterada consciente o inconscientemente: por mentiras, ilusiones, delirios o prejuicios. La realidad objetiva, en cambio, no depende de que podamos percibirla. Hay personas, podamos verlas o no, tocarlas o no, oír sus voces o no. Sin embargo, aquello que llamamos realidad objetiva también está mediado por una clasificación previa que otorga significado a las cosas: categorías que hemos construido para nombrar y reconocer aquello que existía antes de ser nombrado. Así, todo lo percibido se vuelve real para quien lo percibe, pero no necesariamente para los demás. Quizá la realidad sea aquello que existe independientemente de nosotros, y nuestra experiencia, sólo la interpretación que hacemos de ella.

Tautología

Maribel Sánchez Matías

«La realidad es eso que es», pienso frente al espejo mientras el noticiario transmite la guerra que es necesaria para mantener la paz —edificios colapsados donde aún juegan niños—. Tal como los prisioneros de la caverna que veían sombras y las llamaban realidad, nosotros hemos aprendido a ponerles nombres. Toco mi rostro. La mujer del espejo imita mi gesto. Esa imagen representa lo que soy, pero no soy yo. ¿Sucede lo mismo con la pantalla? ¿Cuánto de lo que observamos y escuchamos pertenece a los hechos y cuánto al artificio de lo que debemos dar por cierto? Apago el televisor y las palabras desaparecen, pero la guerra continúa. Apago la luz. Mi reflejo deja de estar. Mi cuerpo, no. Quizá la realidad sea aquello que permanece cuando las imágenes y los discursos cesan. Así, en la penumbra queda sólo el tictac del reloj marcando un tiempo que no necesita testigos.

Homo poiesis

María Sofía Abarca

El poeta se obliga a detenerse y a observar, como un taumaturgo maravillado ante la materia. Ese es su oficio. Su primer contacto es esa pequeña palabra que inicia cada verso, porque el lenguaje parece no distinguir la realidad de la imaginación. Los poetas perciben el mundo ya transformado: donde hay un árbol, ellos ven un nido; donde hay un pez, ellos pueden ver el mar; donde hay un fruto, ellos ven las abejas. Es por eso que la poesía finge no comprender lo que llevamos en el fondo del alma, tampoco se conforma con lo que siente ni con lo que percibe. El poeta pretende hablar con los sustantivos, sacar de paseo a las comas, discutir con los adverbios. En esa rebeldía, descubre una realidad compartida por la humanidad. La depura, la hace más sencilla, más sensible. Por eso lloramos cuando leemos un poema de amor, porque ese lenguaje ha construido un mundo dentro del nuestro.

El espejo de la realidad

Gardenia María Rendón Véliz

Un hombre encontró un espejo abandonado en medio de una plaza. Al mirarse, no vio su rostro, sino una vida distinta: tenía otra familia, otro trabajo y decisiones que jamás había tomado. Asustado, preguntó a un anciano cuál de las dos vidas era real. El anciano respondió que ambas podían serlo, porque la realidad no consiste únicamente en aquello que ocurre, sino también en lo que cada persona interpreta, recuerda y siente. Desde entonces, el hombre comprendió que dos individuos pueden vivir el mismo acontecimiento y construir verdades diferentes. La realidad posee hechos concretos, pero nuestra mente los observa desde experiencias, emociones y creencias particulares. Por eso, comprender el mundo exige reconocer que nuestra mirada nunca es completamente neutral. Antes de marcharse, volvió a mirar el espejo. Esta vez encontró su propio rostro. Sin embargo, ya no estaba seguro de conocerlo. Tal vez la realidad comienza cuando dejamos de preguntar qué vemos y empezamos a preguntarnos por qué lo vemos.

A la mitad de la caverna

Brian Montero

«¿Alguna vez has tenido un sueño, Neo, del que estabas completamente seguro de que era real? ¿Qué pasaría si no pudieras despertar de ese sueño? ¿Cómo sabrías la diferencia entre el mundo de los sueños y el mundo real?» (Matrix, 1999). El debate fue, es y será: ¿Qué es la realidad? Platón y la caverna ya se cuestionaban ese tema. Los estados de contemplación que ahora ya no tenemos, debido a todos los cientos de distractores que nos mantienen adormecidos, distraídos e indiferentes, han alejado esas dudas y ahora somos autómatas. Nuestro cerebro produce impulsos eléctricos que nos hace percibir lo que es «real», lo que aceptamos como «real». Podemos comer un helado y sentir el frío y el sabor, pero ¿qué sucede cuando tú recuerdas a un actor que salió en una película, y años después vuelves a verla y lo que tú recordabas cambió? ¿Es selectivo nuestro cerebro, la memoria, la percepción?

Realidad

Juan Serrallonga

Parado enfrente del espejo, siento cómo esa imagen se fractura en distintas versiones de la realidad. La imagen reflejada es un monumento a la certeza cartesiana. La luz que deja mi cuerpo se estrella contra el espejo a un ángulo preciso y confirma un universo estable, objetivo, donde los objetos existen independientemente de mis pensamientos, siguiendo las rígidas leyes de la naturaleza. En el momento en que me enfoco en mis ojos reflejados, esos ojos de observador, la ilusión cartesiana desaparece. Ya no soy meramente un pasivo testigo de mi propia existencia: las partículas de luz y mi propia conciencia emanan en un brote de infinitas posibilidades y, al capturar ese instante, obligo al universo a expresarse libremente. Pero, a medida que profundizo, me pregunto: ¿Qué veo? ¿Es mi cuerpo la verdadera realidad o sólo otra capa más de una proyección atrapada en un espejo cósmico más grande?

Realidad

Claudia Sánchez

La realidad es un entramado que se construye entre lo que percibimos y lo que interpretamos. No es un bloque sólido y unívoco, sino un tejido de percepciones, recuerdos y acuerdos colectivos. Lo que llamamos «real» depende tanto de nuestros sentidos como de las narraciones que construimos para darle coherencia. La ciencia la mide, la filosofía la cuestiona, el arte la reinventa. Sin embargo, ninguna disciplina logra capturarla por completo: siempre queda un resto que escapa, un margen de duda. La realidad es, en cierto modo, un pacto: aceptamos que lo que compartimos existe, aunque cada conciencia lo experimente de manera distinta. Quizás sea más exacto decir que la realidad es un espejo múltiple, donde cada mirada devuelve una versión distinta del mismo mundo. Y en ese juego de reflejos, lo único constante es la certeza de que nunca podremos poseerla del todo, sólo habitarla.

El mundo que habitamos

Julio César Aguilar

Nada de lo que vemos llega a nosotros de manera pura. Los sentidos, la memoria, el lenguaje y las emociones intervienen en nuestra percepción del mundo y modifican lo que creemos conocer. Dos personas pueden contemplar el mismo paisaje, escuchar las mismas palabras o vivir un acontecimiento y, sin embargo, construir experiencias diferentes. Esto demuestra que aquello que llamamos verdadero también depende de nuestra conciencia. Pero existe algo que permanece más allá de nuestras interpretaciones: los cuerpos, los hechos, el tiempo, la naturaleza y la presencia de los otros. No podemos inventar el mundo, aunque sí podemos transformarlo mediante nuestra manera de comprenderlo. Incluso un recuerdo o un sueño, aunque no posean existencia física, pueden modificar nuestras decisiones y dejar huellas profundas. Quizá vivir consista en aceptar esa tensión: habitamos un mundo que existe fuera de nosotros, pero sólo podemos conocerlo desde nuestra mirada. Entre lo que sucede y lo que creemos que sucede se construye la experiencia de estar vivos.

El revés de la trama

Néstor Rubén Giménez

Hoy, la realidad no es un misterio metafísico ni una abstracción literaria, es una construcción áspera y sangrienta que se intenta disimular todos los días con algoritmos, pantallas y cataratas de «fake news». La verdad ya no habita en la descripción del mundo tal como es: es el expediente que duerme en tribunales, el hambre invisible, la mirada insolidaria y el silencio cómplice. Titiriteros en las sombras influyen en nuestra percepción para reducirla a la superficie de los hechos, pero lo real se espesa en el conflicto histórico, en la opresión y en la injusticia cotidiana. Frente a esto, no podemos ser espectadores neutrales: tenemos el deber ético de interpelar el relato, desentrañar la trama oculta y transformar la palabra en un arma de resistencia. Tocar lo real exige desconfiar, asumir que la verdad duele, interpela y reclama una respuesta colectiva: defender la vida o sucumbir.

Realidad

Jorge Antonio Tisera

La realidad parece aquello que permanece cuando dejamos de imaginar, pero quizá sea justamente lo contrario: aquello que nuestra consciencia logra construir con lo que percibe. Vemos el mismo mundo, pero no necesariamente habitamos la misma realidad. Una palabra puede ser para alguien una herida y para otro apenas un sonido, una despedida puede significar pérdida o comienzo. Entonces ¿Existe una realidad independiente de nosotros? Probablemente sí, pero nunca la conocemos completamente. La observamos desde nuestros recuerdos, deseos, miedos y experiencias. Cada persona lleva consigo una especie de ventana desde la cual contempla el mundo. Tal vez la realidad sea el encuentro entre lo que existe y aquello que somos capaces de comprender. Por eso cambia cuando cambiamos nosotros. Quizás vivir consista precisamente en aprender a distinguir entre lo que sucede y lo que creemos que sucede. Porque, al final, la realidad no siempre es lo que vemos, sino aquello que descubrimos cuando nos atrevemos a mirar nuevamente.

La realidad

Norma Beatriz Castillo

La realidad es ese territorio que todos creemos conocer hasta que una pregunta logra mover sus cimientos. ¿Es aquello que vemos, tocamos y nombramos, o también pertenece a ella lo que imaginamos, soñamos y sentimos? Tal vez la realidad no sea una sola, sino tantas como miradas existen. Para alguien, una puerta cerrada significa un final, para otro, la posibilidad de comenzar de nuevo. Un recuerdo puede ser pasado, pero también puede transformar el presente. Entonces, ¿dónde termina lo real y comienza lo imaginado? Vivimos construyendo certezas sobre un suelo que cambia constantemente. Lo que ayer parecía imposible, mañana puede convertirse en cotidiano. Quizás la realidad sea, simplemente, el lugar donde nuestros pensamientos se encuentran con el mundo. Y quizá la imaginación no sea su opuesto, sino una forma secreta de ampliarla. Porque a veces, para descubrir qué es real, primero debemos atrevernos a mirar más allá de lo evidente, allí donde la verdad también puede esconderse detrás de nuestros propios ojos.

Realidades

Analía Romero Martín

—Ya va a caer en la realidad… —Le decía mi padre a mi madre cuando soñaba con un mundo mejor.
A mis quince años, supuse que la realidad era un castigo… Un pozo profundo y oscuro esperándome…
—Poné los pies en la realidad… —Me decía mi esposa cuando trataba de convencerla de tomarnos algunos días en el campo…
A mis cuarenta años, la realidad se volvió una prisión… Una mole de cemento llena de hormigas humanas esparciéndose por la ciudad… Cientos de ojos mirando hacia la nada… Miles de humanos juntos pero separados… Cada uno en lo suyo, atendiendo su juego…
Mucho tiempo después, un anciano me dio el pésame:
—Es nuestra triste realidad… —Lo corregí:
—Será la tuya, la mía no…
Toda la vida escapando de ella. Ya no… Prefiero andar lento… Disfrutar el camino… Hoy, a mis ochenta años, decidí darnos un espacio de reconciliación y convertirla en un misterio por descubrir.

Protagonistas del mito

Nereidy Velásquez

¿Qué es la realidad? Una pregunta relativa. Lo que para ti es certeza, para mí es misterio, cómo miras el mundo jamás será como lo miro yo. Seguimos atrapados en la cueva de Platón, encadenados a sombras superficiales, pero nos diferencia la forma de percibir el entorno y habitar nuestra propia historia. Eduardo Galeano decía que estamos hechos de historias. Quizás por eso nadie se ha atrevido a salir de la cueva. Cruzar ese umbral significaría desnudarse ante una realidad cruda y pura, un abismo demasiado honesto para nuestros ojos. Para las personas comunes, la realidad no es esa verdad absoluta y lejana. Es algo más humano y urgente: la lucha cotidiana y silenciosa por romper las cadenas de la sombra y convertirnos, al fin, en los verdaderos protagonistas de nuestra propia historia.

La realidad es un dilema

Guisela López

¿Cómo tener la certeza de que algo es real o producto de nuestra imaginación? La realidad es un dilema que no resulta fácil resolver. Hay muchos factores que afectan nuestra manera de percibir la realidad. Por ejemplo, a veces cambiamos el sentido de las palabras porque la idea en nuestra mente se impone al significado de las letras. Otras veces preferimos olvidar las cosas que nos molestan o creer que lo que nos da miedo radica en nuestra mente. En la niñez es fácil confundir la realidad con los deseos, e igual pasa cuando nos enamoramos. Sólo con la edad crece nuestro sentido de realidad, la madurez es la capacidad para ver la realidad sin maquillajes. La verdad, yo prefiero la realidad a vivir en el engaño. Pero también sé que nunca dejamos de necesitar la fantasía, porque imaginar nos permite adelantarnos a la realidad. Y si la conocemos y no nos gusta, entonces la podemos transformar.

El otro lado de la realidad

Rosa Esperanza Sánchez Gracia

¿La realidad existe? Creemos existir en una realidad sólida, pero habitamos un tejido entrelazado por tres hilos: lo que existe, lo que percibimos y lo que queremos creer entre todos. Todo inicia con la vista. El ojo capta, el cerebro interpreta, pero esa traducción es incierta. Ni la ciencia conoce con exactitud qué tan fiel es nuestra percepción. Sólo distingue entre lo real, aquello que existe por sí mismo, y lo imaginado, la ficción. Lo que sostiene nuestra versión de la realidad es la memoria: recuerdos, ideas y relatos que se transmiten de forma oral, auditiva y visual, y que, al repetirlos, se vuelven reales porque decidimos creerlos. Entonces el límite entre lo existente y lo inexistente se desvanece. Creamos realidades para no sentirnos solos, para no enloquecer. «La realidad existe porque creemos que existe. Hay otros mundos, pero están en este». Si llegaste hasta aquí, ¿es porque esto es real o porque creíste que lo era? Tal vez la duda sea la única certeza que nos mantiene despiertos dentro del sueño colectivo que compartimos como humanidad.

La búsqueda imposible

Raquel Guzmán

La percepción a través de los sentidos recorta el mundo. Cuando queremos volver a armarlo quedan vacíos, pliegues y distancias. Así, nuestro conocimiento está siempre velado por la lágrima de lo imposible.

Realidad nublada, verdad ilusoria

Antonieta Arrecis

Según Platón (s. IV a. C.), la realidad verdadera está en el mundo de las ideas eternas, lo sensible es copia imperfecta. Para Nietzsche (s. XIX), la realidad es voluntad de poder, impulso creativo y afirmativo. Schopenhauer (s. XIX) afirma que la realidad última es la voluntad ciega, fuerza irracional que mueve todo. Para mí, que soy una sombra de mi verdadero yo en el topos uranos, la realidad es la ilusión más sublime que podemos sufrir. Añoramos la utopía de una vida plena con base en fantasías, de mentiras maquilladas de dogmas. Buscamos el reflejo del amor que no somos capaces de ofrecer. Existimos en una realidad que creemos única, porque la vemos a través de nuestro nublado juicio.

La realidad

Martín Hernández

La realidad es y será incierta e infinita para todas las conciencias que existen. Para un ser humano la realidad es sufrir la pérdida de un ser amado; para otro humano, el nacimiento de su primer hijo; para otro, la satisfacción de que alguien sufra; para otro, la contemplación de los relámpagos en un día de intensa lluvia. Para un león la realidad es matar a un ciervo apartado; para un ciervo, el escape de ese león; para una hormiga, seguir la línea de sus compañeras; para un virus su realidad es infectarnos hasta matarnos; para el humano que creó ese virus la realidad es obedecer órdenes y crear ese virus; para los muertos por ese virus, recordarnos y nosotros recordarles; para Dios y los demás dioses, su realidad será seguir creando nuevos seres para que ellos no dejen de existir y creen una realidad donde ellos, nosotros, tú y yo habitamos y habitaremos hasta el fin de los tiempos.

¿Qué es la realidad?

Lilian Aguilar de Andreutti

En términos del lenguaje, sería todo lo que existe. En otro sentido pudiera considerarse contacto entre el yo y su entorno. Tal como el sujeto lo percibe, así será su realidad. De ahí la creencia de ser arquitecto o modificador del camino existencial. Presencia y accionar son elementos reconocidos por los científicos al decir que «el observador modifica lo observado».

Aquello que sentimos

Ivan Flores Calle

Se podría decir que la realidad es aquello que vemos y oímos, a menos que en la misma mente también ronden cosas que no han pasado y tal vez ni pasarán. Ahí está la realidad que quisiéramos o no vivir. Pero si con mis ojos veo algo que otra persona ve de distinta manera, entonces mi realidad no es la misma; de ahí que una persona pueda tener una visión completamente diferente de mi realidad y de la realidad de todos los que le rodean. Puede que algunas cosas estén dadas por la percepción de cada uno, pero ligadas a algo que logra trascender más allá de uno. Siempre habrá algo más grande ahí afuera que muestre una realidad igual o casi igual para todos: el sol, la luna, la lluvia. Además de vivir cosas similares, eventos similares que nos afectan a todos, y quizá los hechos más crudos son parte de la realidad más dura de aceptar.

Realidad

Jeanneth Bohórquez Quevedo

¿Cuál es la línea fina que separa a la realidad de los sueños? La realidad viene cargada de objetividad y tangibilidad; en cambio, los sueños se afincan en lo ideal, fantástico e imaginario. Al referirnos a la realidad, hacemos hincapié en lo verificable y percibido. Es usual escuchar conversaciones en las que aflora este término: «sé realista», que a veces cae como un balde de agua fría que disipa expectativas y deseos. Para tener una mayor percepción, revisemos qué significó para algunos filósofos y sociólogos. Aristóteles consideraba que la realidad era única; en cambio, para Descartes, lo inmaterial, como las ideas en el espíritu, son realidades. Desde una dimensión sociológica, la realidad es una construcción social. Concluyendo, la realidad siempre formó parte de nuestra existencia, pero la vida no se circunscribe estrictamente a esta esfera, ya que las personas somos la simbiosis de lo real y lo abstracto, de materia y sueños que hacen de nosotros seres humanos.

Fragmentos de ausencia

Antonio Arjona Huelgas

Lo real es lo inalcanzable. Es en función de la percepción y la difracción. Lo que llamamos real está interpelado, enterrado y atravesado. Velo entre sujeto y objeto, y sujetos. Todos intercambiables. La constancia de la separación ontológica perfecta. Distancias como estelas. Momentos interrumpidos en la incoherencia de las subjetividades. Vacío de sustancia. Transformación perpetua, imperceptible. Espejos reflejados entre sí, sin algo reflejado, un juego de luces y sombras, reflejos sin correspondencia. Y en lo tangible, polvo en el viento.

¿Realidad real?

Gema Herráez Peñas

¿Cuál es la realidad? ¿Existe una sola realidad? ¿Acaso la realidad es la misma para todo el mundo? ¿Alguien que ha nacido en un país pobre y en guerra vive y experimenta lo mismo que alguien que ha nacido en un palacio y que goza de toda clase de privilegios? ¿Qué determina la realidad: las horas, el clima, las costumbres sociales, el idioma, el sistema político? Todo eso hace que la realidad sea vivida de distinta forma por las personas que habitamos este planeta. Cuando para unos es de día, para otros es de noche. Cuando en algunos lugares hace un calor intenso, en otros hace un frío polar. Somos partículas en movimiento en un espacio-tiempo. Ni siquiera podemos demostrar que haya una sola realidad. Quizás en otro plano espacial o temporal tengamos otra vida ¿Cuál es la real?

Emancipada

María Isabel Grijalva de León

La subjetividad me ha acompañado en los vaivenes de la vida, posiblemente algunas veces con un criterio desatinado y otras más cercanas y acertadas a mi forma de pensar. Ahora bien, dilucidar sobre hechos que me colocan en una situación donde la lógica y la objetividad se traducen en realidad, eso es un berenjenal que obliga a considerar como real todo aquello que veo, palpo y escucho fuera de ficciones y fantasías. En ese debate y escudriñando sobre el tema en cuestión, concluí:

  • Que dos más dos igual a cuatro.
  • Un siglo tiene cien años.
  • Biológicamente soy mujer.
  • Cronológicamente año con año sumo un número a mi existir.
  • Escucho y siento el palpitar de mi corazón.
  • Y que mi anciana cabellera cana… no es por tinte made in China.

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Primera edición: agosto de 2026.
Colección: Brevedad.
Impreso y hecho en México.

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