Ruido de estar solo
En el metro
Dolores Espinosa Márquez
La Parca usa parka,
cansada de capas viejas,
y el arrastrar de sudarios
por calles nevadas
y húmedas callejas.
Ahora viaja en el metro,
un viajero más con frío,
buscando el calor
de un cuerpo cercano,
fingiendo que está viva
y que los seres mortales
son sus hermanos.
La silla de enfrente
Ayssa Olmedo
Llegué tarde a su vida,
él ya tenía un hogar.
Me miró, ardió mi pecho,
no lo pude sofocar.
«Mi rumbo está trazado,
no lo puedo cambiar».
Cerró. Se apagó el fuego.
Volví sin preguntar.
Dos platos en la mesa,
uno quedó sin tocar,
nadie ocupó su lugar.
Los fantasmas
Miguel Ángel
Los fantasmas envejecen
mejor que los humanos,
pues no fueron escombro,
son esbozo del mundo.
Historias inconclusas,
sin fatiga del domingo
ni peleas por champú.
Su silencio no es humano,
es sepulcral, embalsamado
por el tiempo, el privilegio
de futuros que no fueron,
su único alivio.
Autopsia de la ausencia
Maxi Salgado
Un moho negro cose el canto
y lo cuelga del balcón.
Un gusano trae este eco
desde el fondo del cajón.
Alquila un resto de ayer
para pudrir en mi piel,
y me pregunta al volver
qué sombra habita este ser.
Le pago con esta mugre,
me da un sucio corazón,
se va a la noche sin mirar,
dejándome su infección.
La visita
Enrique A. Meitin
A mi edad llega temprano.
Se sienta ante mi mesa.
No pregunta. No habla.
Espera mientras escribo.
A veces sirve dos cafés.
Uno permanece intacto.
Antes quise echarla.
Le guardo una silla.
Al cerrar el cuaderno,
seguimos allí los dos.
Arquitectura del silencio
Euro Omar Gil
Un péndulo oscila sin fin.
Erosión de plomo en el aire.
Soy la casa vista de fuera,
ojo dentro del fémur.
Luz hecha estatua de sal.
Sombras actúan sin cuerpo.
El eco devora a la boca.
Materia fósil que esculpe
mis pulmones por dentro.
Dios, teléfono en desierto.
Nadie descolgará jamás.
Soy el testigo del vacío.
La habitación vacía
Patricio Ramos Gatti
Tu vestido sigue aquí.
Nadie recuerda tu cuerpo.
La ventana suda de noche.
Los ascensores te buscan.
Duermo del lado frío.
Una boca tiembla en mí.
Afuera llueve despacio.
Las calles pierden rostros.
Algo respira en el placard.
No me atrevo a mirarlo.
Hoy encontré tus zapatos.
Todavía tienen mis pies.
Una casa sin testigos
Ian Rodríguez Pérez
El reloj
mastica su sombra,
sobre una taza
bosteza el polvo.
Mi nombre
está rendido en el suelo,
nadie se dispone a recogerle.
La ventana se abre,
se traga la avenida,
y yo duermo
como un tren olvidado
en el desván de la niñez.
El tren de los caminos
John Puente de la Vega
La noche duerme
y yo en vigilia,
aunque agonizo
con la frente tibia.
Derrumbada la mina
se murieron todos,
yo sólo espero
morir con ellos.
Una lumbre asoma,
son espectros de plata,
van en fila de uno,
a su bando me llaman.
Roturas
José Agustín Germán Hervis
Después de la lluvia
alguien en los charcos
se borra los ojos,
un silencio insano
carcome las fachadas,
en cada grieta una lágrima
y un olor extraño
parecido a los muertos,
intramuros
historias sin contar,
gente rota
escondida tras las puertas.
Papel fantasma
Eliana Soza Martínez
Vacío de ideas,
manos crispadas,
sin nadie alrededor
para salvarme.
Una esperanza…
en el extraño mundo
del ensueño,
de vivir,
de existir de nuevo
en una sola historia
que nace en mi mente
y vive en la página.
La celda que traga mi voz
Llemel López Torres
La celda traga mi voz ya.
El muro escucha, no habla.
La reja corta aire gris y
el eco no devuelve voz ya.
El patio huele a cemento,
y el frío muerde mi mano.
Nadie oye mi llamado hoy.
La sombra ocupa el rincón
y el silencio muerde aquí.
El tiempo pasa muy lento.
Nadie sabe que existo ya.
La noche cubre mi verdad.
En ninguna parte
Maribel Sánchez Matías
Afuera
alguien vende sus horas
a una jornada abierta,
otros deslizan sus deseos
entre los dedos,
dos ciegos se abrazan.
Adentro
han pasado algunos,
pero nadie se ha quedado
detrás de tus ojos,
nadie duerme tus sueños,
nadie puede morir tu muerte.
Es un niño corriendo
Juan Pablo Benítez
Café en la biblioteca Yucatán.
Sombras chinas en el cuerpo.
Ramas bambú en la luna.
Sortilegios en una esquina.
Película de Béla Tarr en loop.
Niños corren,
alcanzan libélulas,
corren al cielo…
La otra sombra
David Delarosa
La noche dejó una silla.
Nadie vino a sentarse.
El viento rozó mi puerta.
Yo no abrí.
Un árbol desnudo
contaba estrellas al río.
Dentro de mí,
una lámpara encendida
esperaba otra sombra.
La inquilina fija
Karla Reyes
La casa quedó callada.
Tu taza sigue aquí.
La puerta quedó cerrada.
Tu voz duerme en muros.
Alguien llegó sin llamar.
Se instaló dentro de mí.
Conoce tus rincones.
Duerme junto a tu silla.
Nunca prepara su partida.
Yo tampoco la despido.
Se quedó para guardarte.
Y tú sigues habitándome.
Última habitación
Agustín Pablo Juárez
A Natalia
Nadie golpea esta puerta.
La llave sueña un horror.
Mi cama es un ataúd.
Dos almohadas, sin pulso.
El espejo me desconoce.
Mi sombra escupe olvido.
La casa come mis manos.
Grito y no vuelve eco.
El frío muerde mi pecho.
Me bebo mi propia sangre.
Bebo el fondo nocturno.
El lugar que quedó
Roberto Montaño de Haro
La noche guarda tu voz
en la almohada vacía.
Quedó un abrazo sin dar,
y un silencio entre ambos.
La vida siguió su cauce,
yo cargué tu despedida.
Hay pasos que no regresan,
ni sombras que dicen adiós.
A veces despierto y miro
el lugar donde dormías.
Camino con lo que queda,
y converso con tu eco.
Piso de ocote
Lauren Daniel Solano
En el piso de ocote
baila mi sombra,
resuenan memorias,
aliento sin llanto.
Ni el viento recio,
ni la lluvia aplastante,
ni el triste ocaso,
ni el sol saliente.
El techo de adobe
encierra las penas.
El piso de ocote,
mi sombra eterna.
Eco de tinta
Natalia Vargas
Mudo el anaquel espera,
vuelan siglos en un eco,
vuelan hojas sin arena.
Un desierto de papel
bebe mi voz apagada.
Mil otoños en mi pecho
guardan un vacío ciego.
Del tomo que nadie abre
el polvo muerde la piel.
Sólo este muro me mira,
sólo este muro me nombra,
en un pacto de silencio.
Oculto
Rolando Flores Lima
El sol quema, no da luz,
letras sin orientación,
se solicita información,
nada de lo que arde,
todo crece hasta el sol,
tapando mi acera.
El tiempo nunca para,
pasa a mi lado sin verme,
ahí mi piel siente frío,
aquel que no me abraza,
mientras todo se quema,
llevándose la alegría.
La lluvia
Carlos Enrique Saldívar
Cuando la muerte desee
una verdad quitarme
de entre mis manos,
las hallará vacías.
Al cerrarme los ojos
se mojará los dedos
con la lluvia.
Extraños
Paola De La Jara
La ciudad no suena a nada,
parece película muda.
Los niños saltan,
un pájaro trina,
las bocinas agonizan.
La cafetera gotea,
un aroma afrutado inunda.
Charlan animados al lado,
y una silla aterciopelada
sostiene este cuerpo
que a sí mismo busca.
Intemperie II
Wsneider Cano Montoya
El frío matinal
de las calles vacías.
En cada esquina
la esperanza de un hallazgo.
Empuñado, el costal vacío.
La mirada de niño
dice sin palabras
la tristeza.
Abandono
Carla Andrea Zapata Zapata
Un silencio de agua y piedra
donde habita el viento
permanece dormido
en la sombra de la floresta
como un hueso perdido
que se viste de luz y tiempo.
Es un laberinto roto
de sal y tristeza
en que un polvo vacío
muerde noche adentro.
Sólo el reflejo de un abismo
golpeando fuerte mi puerta.
Intemperie silente
Giovannana Veloz
El crepúsculo me nombra
con su lámpara de ceniza.
Mi sombra escucha mi voz,
huésped del vasto abismo.
Me descifro taciturna,
códice de sombras.
Mil voces duermen en mí,
ninguna cruza el umbral.
Mi alma germina a oscuras
bajo intemperie íntima.
Me extravío en mi adentro.
Cajón sin salida
Karla Barajas
A veces
mi casa era un cajón,
entrada sí,
salida no.
Crecí así,
ora sombra,
ora coneja,
con hogar mutable.
La silla vacía
se llenaba de mí,
volvía a ser sombra
en lo oscuro.
Sauce
Ara García
Anidaré en el sauce,
sauce que me vio nacer.
Levanto el cuello, miro,
estoy de él abrazado,
debajo de lo que planté.
No odio la vida,
más bien la desdicha
de un entorno infértil,
sin cuidado, sin amor.
La desdicha de pensar,
de morir en cuerpo vivo.
Frente al espejo
María Alejandra del Carmen González Alvarado
El silencio habita en casa,
extraño el eco de pasos,
y las sombras me abrazan,
mientras el tiempo vuela
y la esperanza muere.
Escarcha en la ventana,
el reloj sigue marchando,
de mañana y de noche,
calor y frío están lejos,
busco y nos encuentro
hablándonos, estamos,
tú y yo, en el espejo.
Me veo
Héctor Pineda
Me veo frente al espejo
con una enfermedad
que mi boca ha tapado.
Lejana está la cura,
con nadie puedo hablar,
mis ojos sin luz están,
no hay por dónde andar.
Descalzos van mis pies
en espera de la tierra,
esta enfermedad muestra
cuanto duele la pobreza
en una ciudad ajena.
Silencio
Novaly Bo
Me habita el silencio.
Crecí entre siete voces más,
donde mi palabra se hundía.
¿Debía gritar para existir?
Tal vez…
pero detesto el estruendo.
Prefiero la calma que no exige,
que no duele.
¿Y si callaras un instante?
Si el ruido cediera su reino,
quizá entonces,
nos encontraríamos de verdad.
La sombra en la sala
Sarakio Kiosara
Me nublé ante el cielo,
en sus nubes desfallecí.
No logré absorberlo
para llenar esta ausencia
donde no hay gorriones.
Quiero volar con ellos.
Mas el sueño es ajeno,
las manecillas del reloj
se disfrazan de hueso.
Pero la hora no avanza,
y acrecienta la presencia
de mi sombra en la sala.
Perder es salvarse
María Fernanda Félix Martínez
La normalidad,
palabra sectaria,
y mi salvación,
un eco sin intermediario.
En pocas palabras,
mi salvación no
corresponde a terceros,
pero emerger del agua
y convertir el aire en sangre
y que circule el trauma,
eso
es todavía menos probable.
¿Apostamos por otro episodio
de afectos deshidratados?
El primer sol
Mireya Vargas
El primer sol
se escabulle,
ya no es mío,
esconde los acordes.
Decir silencio
entre un compás y toda
tierra derramada.
Toda
baja las escaleras,
se pierde… niebla,
el rincón del primer,
del primer sol.
Crecer
Karina Araceli Flores Cordero
Alguna vez fui una hija
rodeada por gatos,
gallinas y pájaros.
Muchas manos me abrazaron
y me llenaron de bendiciones.
En casa, la mesa puesta,
el abuelo esperando.
Yo crecí,
no fui madre,
olvidé aquellas bendiciones.
De mi infancia
un cuerpo desnudo quedó.
La tarde vacía
Julio César Aguilar
La soledad cae lenta
sobre el agua dormida,
una luz toca el silencio
y nadie abre la puerta,
el aire guarda su nombre
entre hojas y sombra,
una flor tiembla sola
bajo la tarde vacía,
todo parece distante
hasta el mismo aliento,
y más allá del silencio
algo ya oscuro perdura.
La parra
Enrique Alberto Lara
En la casa de mi infancia
había una parra.
La misma brisa
que alguna vez movió sus hojas
ahora mueve las cortinas
de la ventana
de la casa en la que vivo.
Con los ojos de un viejo
veo a un niño
estirarse entre las hojas,
buscar las uvas maduras
y arrancarlas una por una.
Soy suficiente
Daniela Rosales Medina
Sensata compañera,
envuélveme en tu manto
hilvanado de memorias
y arrúllame con tu silencio.
Me entrego sin temores,
deudas o esperanzas,
mirándote no como cárcel,
sino como refugio.
Tú, espejo de mi vida,
eco de mil preguntas,
me brindas el ideal
de saberme suficiente.
Al paso lento
Juan Bautista 1955
Al paso lento del tiempo
que se antepone,
al destino y la distancia.
Ante el murmullo
y la arrogancia.
Ante la alegría
y la tristeza.
Ante el recuerdo
y los ilusionados días.
Ante el paso lento
de las horas, pasa,
pasa mi inexplicable vida.
Silencio en la mente
Gerardo Gutiérrez Rodríguez
Silencio en la mente,
apagando el gran ruido,
cerrando las pestañas,
buscando calma hoy.
Descansa el gran motor,
se ordenan las ideas,
vuelven los recuerdos,
brotan creaciones.
Sin interrupciones,
todo cobra forma,
paz en el gran alma,
vuelven a nacer.
Los pájaros
Julio César Marín Villagra
Los pájaros multicolores
de mi infancia
ya no se escuchan aletear
sobre los árboles
verdes del vacío.
Sólo su ausencia canta
y el viento, fiel amigo.
En esta tarde húmeda
de septiembre,
sus voces lejanas cruzan
los valles de mi memoria
para hacerme compañía.
Canto de la ausencia
Julián Reyes
Bajo el velo de la noche
mi corazón anochecido
ha sucumbido de nostalgia,
se desgaja el silencio
con mis lamentos,
y tú ya no estás
horadando el vacío
y desgranando el tiempo
con tu sonrisa de verano.
La herida del exilio
Luis Calizaya Arce
Me desterraron lejos,
mi pueblo quedó conmigo.
El exilio me desgarra,
como patria que se pierde.
Camino con mi memoria,
con mi tristeza a cuestas.
Mi pueblo arde en mi sangre,
como fuego entre cenizas.
Podrán callar mis pasos,
mas no mi voz ni mi raíz.
Lejos, resisto y sueño,
¡Volveré a mi tierra!
Dentro y fuera
Andrea Ramírez Medina
Dentro y fuera de la vida,
rodeada de desconcierto,
apagada y rota.
Lejos y cerca de todo.
Mi alma está varada…
es primitiva, salvaje,
ajena al lenguaje del mundo,
al absurdo latido del tiempo.
Un solo refugio me detiene,
mis manos lo han revelado,
las formas hablan, me abrazan,
los colores me miran, alientan.
Mi amiga silenciosa
Juani Gutiérrez Abad
Busco el silencio en mi interior,
hallo el refugio del dolor.
Esa presencia tan sutil
hace mi tiempo más febril.
Ella me escucha y me habla hoy,
juntas sabemos dónde voy.
A veces hiere, a veces da
una profunda y dulce paz.
Entre sus brazos aprendí
a reencontrarme sólo en mí.
Curativo es su gran abrazo,
guía serena de mi paso.
Reflejo oscuro
Sergio Quispe Caliba
Voy a decir adiós
mirándome al espejo,
tal vez sea mi deseo,
mientras más lo pienso.
Aunque tengo miedo,
daré el primer paso,
dejaré la sombra
que me sostiene del brazo.
Seguro será arriesgado,
o moriré en el intento,
de todos modos
ya estoy muerto.
Al interior
Juana María Rodríguez Arriaga
El eco de la nada
es mi compañía.
Ni siquiera una sombra
diferente a la mía.
Hablo conmigo,
yo mismo me contesto,
lloro y río
con el silencio impuesto.
Miro alrededor,
sólo hay vacío.
¿Acaso el universo
es sólo mío?
Durante este caos
Melody Melina Correa Aspiros
Durante este caos
aprendí que no aceptar
la tormenta, es cómo si
no aceptara la realidad
que estoy viviendo.
Será lo patético que
puede ser uno en un mundo
lleno de realidades tan
injustas como tus palabras.
Pero… tus compañías
son tan cálidas cómo un amor
entre el silencio y yo.
Eros
Alejandro Olivera
La primera vez
que vi tu rostro,
(ese día está intacto)
no había sol,
luna o estrellas,
el Big Bang
eran tus oscuros ojos,
no había agua,
ni vientos o fuego.
El éter quedó
en un eterno silencio.
Resurrección
Ana Lucía Caravajo
Latidos de amor se detienen
en caricias resquebrajadas.
Mares de olvido se instauran,
me sacuden las sienes,
debilitan mis pasos.
La pasión desaparece,
emergen las pesadillas
de tu definitivo adiós.
De los acantilados
la poesía surge.
Resucito como Lázaro,
me despojo de tu ausencia.
Sonámbulo
Johan D. Kú Gómez
Despierto en la madrugada,
quería que me abrazaras
y dijeras que todo está bien,
que sólo fue un mal sueño,
y escribo versos desesperados
queriendo encontrarte en ellos,
ni estás tan cerca,
ni estás tan lejos,
simplemente no estás.
Cuatro sillas y un café
Andrea Emilse Ferreyra
Espacio cúbico, silencio.
Palabras que no se dijeron.
Cuatro sillas un café frío.
Un aliento que se vuelve eco.
Promesas que fueron sólo eso.
Abrazos que se desvanecen.
Besos que no se dieron.
Recuerdos de lo que pudo ser.
Sus juguetes en la repisa.
Su ropa en el ropero.
Y yo aquí sentada…
Cuatro sillas y un café.
Esta nada
Vicente Beras
Me perturba esta compañía
persistente,
tenaz,
pegada al cuerpo,
alejándolo todo,
doliendo hasta la lágrima,
insistiendo regalada
en aquel adiós sonreído
que le instaló en mi presente,
que me dejó en las entrañas,
esta nada
en que no le veo en parte.
Eclipse total de reloj
Silvia Bottallo
Las horas claudican
de perplejidad.
Ahuyentan al colibrí
que aleteaba
dejando estelas de luz
en mi ventana.
Tu ausencia
dibuja oscuras mariposas.
Ellas sobrevuelan
esta fatigada melancolía
y mi audacia
al pretender sobrevivir.
Ausencias
Susana Margot
Silencios y ausencias,
enemigos hostiles acechan.
Me siento pequeña
en este silencio sin límites.
Ya no buscaré tu nombre,
ya no laberintos
de historias que no son.
Ausencia de luna
y noches oscuras.
Silencio de un corazón
que se arrebuja
en nostalgia y poesía.
Habitaciones
Libardo Linarez
Mi casa
es este desierto fragmentado
en la resequedad
de necias aspiraciones.
Lejos
María Isabel Marcilla Córdoba
Lejos.
Sin ojos
que miren por dentro.
Lejos.
Con ojos
que ven lo de afuera.
Ausencia
Rodolfo Palacio Ábrego
Los vacíos que deja
la ruptura en el amor
amargan más que el dolor
de heridas latentes.
Cómo un puñal
que penetra el alma,
deja la vida rota
y despacio se apaga.
Que ausencia soñarte,
con la mirada perdida,
la luz que apaga
mis sueños.
Sólo un adiós
Néstor Rubén Giménez
Solo, perdido,
existo tajando el plano.
Cae la ceniza,
se apaga la brasa,
soy un ciego timbrado.
Dentro de mi memoria,
le peleo al olvido,
lejos de lo querido.
Viajo a la deriva,
al borde del mapa,
sin más horizonte,
en el último tramo.
Ríe, mi niño
Eduardo Wong García
Ríe, mi niño. Ríe mañana.
Ríe por hoy y por ayer.
Los destrozos no importan
entre tanta alegría.
¿Son reales tus razones?
¿Tan reales como el hoy,
como el mañana y el ayer?
Entre las sábanas áureas
te presiento inmortal.
¿Serán tus lágrimas
de risa o de llanto?
Ríeme por la eternidad.
Presencia que sostiene
Antonieta Arrecis
Nos conocemos hace tanto,
nuestra convivencia se
basa en el respeto mutuo.
Lúgubres noches sin ella,
mágico encuentro
roza mi alma sana mi ser.
El veneno me encuentra,
me sostiene su compañía,
olvido lo que fue.
Desnudo mi alma,
me quema la frialdad,
añoro su presencia.
Agenda vacía
Martha Elba Cárdenas
Mi agenda está vacía,
no hay nombres escritos allí,
ni ecos de amistades viejas,
los amores furtivos se fueron,
parientes borrados al alba.
Que mi agenda vacía
sea mi epitafio,
un libro sin nombres,
un calendario sin días,
un silencio oculto en la piel.
Sin ti
Arlene Sabaris
De su abrazo,
quedan los vestigios
perfumados en el viento,
escondidos en su carta
al final de la página.
Sólo habla la lluvia,
impresa en mis mejillas
húmedas de ausencia.
Arropo mis miedos
con el aroma a menta
de su taza de té,
ahora vacía.
Luto
Hozman Hernández
Escucho gritos de dolor
por senderos del tiempo,
veo mujeres perennes
en los viñedos secos
y Deméter sin retoño
en el cielo verde.
Siento olvido y miedo,
temo un cielo sin flores,
sin color, sin ritmo,
sin perfumes.
¿Cómo sepulto en la noche
el eco de su voz?
Indiferencia
Teresa Roldán
Mira donde fui a caer
en la sombra de tus ojos,
lejos quedaba el tumulto
y el desorden de mis gozos.
Nada vi a mi derecha
ni a la izquierda,
en mi entorno,
el viento traía arena
en silencioso bochorno.
Amor ausente
Iván Delgado
No estuvieron presentes
en tu boca las palabras,
que hubiesen sido motivo
y compañía para mi alma.
Tu ausencia ya no duele,
nunca habitaste mi casa.
No hay ecos tardíos
de un amor que no estaba.
Fuiste una débil promesa
escrita sobre el agua,
viento cálido en invierno
que sólo yo deseaba.
Crucifixión
Natalia Freisztav
Nos cruzamos un día
soleado de mayo.
Tu pupila quedó sellada a fuego
en mi cuerpo y en mi
alma.
Te fuiste muchas veces
y hui otras tantas.
Mis poemas serán tu cruz.
Y nos seguimos cruzando,
predestinados.
Cruzados para siempre,
mi único.
Cuando nadie llega
Norma Beatriz
Hay un lugar junto a mí
que nadie viene a ocupar.
La tarde cae despacio,
y no hay con quién hablar.
Abrazo fuerte el silencio,
para no escucharme más.
La noche sabe mi nombre,
pero no sabe abrazar.
A veces miro la puerta,
creyendo que alguien vendrá.
Y mientras pasan las horas,
aprendo a acompañarme.
Cobijas
El poeta de la estación 02
Se escucha el silencio,
sereno y vacío,
en esta vieja salita
donde ella me acogía.
Me marcho al rincón,
sabor a melancolía.
Se siente el dolor,
saladas las mejillas,
ya no queda llanto,
sólo su olor.
Hablo en silencio,
abrazando sus cobijas.
Una mirada al pasado
María Núñez
Con añoranza miró el ayer,
siento tristeza al pasar,
vuela el gavilán sin rumbo,
un silbido retumba en eco,
bajo el sol del atardecer
hoy la noche está oscura.
Trae desolación al alma,
todos duermen en el planeta
bajo el retiro del ocaso.
Abandonando su nido se va
con ojos de melancolía.
Un gran camino recorrerá.
Te espero
Natividad Villar Martínez
Me arrullo en este día
de silencios que suenan,
ecos de voces pueriles
en estancias vacías.
La madera cruje,
el viento silba,
la noche cae abatida,
los pasos arrastran pena,
y yo aquí sigo esperando,
agarrada a un recuerdo
que se pierde
en la inmensidad.
Refugio de paz
Ana Milena Mera
Mi refugio de paz,
donde puedo ser yo
y hacer lo que amo.
No es tristeza,
es dulce descanso,
un espacio sagrado
de calma absoluta
para renovar fuerzas
y florecer en mí.
Fiel compañera
Adriana de Jesús Casas Moreno
Como cada mañana,
viene a visitarme.
Converso con ella,
es mi única y mejor
confidente.
Sin embargo,
al caer la tarde
se retira.
Y permanezco a la espera
de mi fiel compañera,
mi sombra.
Padecer
Gabriel Mourey
Y a la distancia
siempre permanentemente
se halla el viejo camino
polvoriento y sediento,
con la boca seca
y el caminar cansino,
al desamparo, abandonado
y huérfano de Dios.
Triste y dolorosamente es
la ausencia mi tormento,
caen mis lágrimas sin sal,
carne y sangre marchita.
Alma mía
Maritza Iriarte Iriarte Borboy
Inhabitable y sombría
se desliza en el transitar
de los días.
Si acaso sea un viento
susurrado de agonías,
se instala en el alma mía.
Subyace, carcome
los ayeres perdidos
en el tiempo mío.
Partir sin partir,
voraz tormento
en el alma mía.
Reivindicación
Analia Romero Martín
Tu fama de hostil
me llevó a evitarte.
De charlas vacías
decidí llenarme,
compañías estériles,
amores cobardes
y la hipocresía
sentada en la mesa
en las navidades.
Pero comprobé,
cuando te probé,
que eras impagable.
Supervivencia
María Sofía Abarca
Deberé salvarme
de este enemigo nuevo
que es tu ausencia.
Habré de defenderme
de los atardeceres,
de las guitarras,
y del futuro
en donde ya no estarás.
Sola tendré que sacarme
este invierno
que me incrustaste
en el corazón.
Reminiscencia
Roberto Dávila Torres
Mía, cómo esta noche
en que evocó tu nombre
y conjuro tu presencia.
A través de la fresca piel
del viento de la noche
intento tocar tu cuerpo,
intento besar tu oído.
Y surge tu fantasma con olor
a flor de cempasúchil y café.
Añoranza
Cristopher Escamilla
Nostalgia por tus labios
que me llena
de dicha y gozo.
La mirada atraviesa
en lontananza
la ventana,
como si estuvieras ahí,
al otro lado de la acera.
Pero no lo estás.
Sorbos de café
son mi consuelo
y evoco tus ojos
teñidos de placer.
Recuerdo de una madre
Daysi Francisca Flores Jiménez
La casa está en silencio
desde que tú no estás.
Mi soledad te nombra,
madre, en cada sombra.
La mesa para uno,
el café se hace frío.
Aprendo a estar sola
con tu ausencia a cuestas.
No es vacío, es huella
de tu amor que me habita.
Soledad que me abraza,
madre, aún me guardas.
Raíz
Taryna Esther Valverde Flores
Noche vacía me abraza,
silencio que no termina.
Una silla, una sombra
y nadie que me nombre.
Bebo mi propia ausencia,
aprendo a estar conmigo.
La soledad no duele,
enseña a florecer.
En su pecho vacío
cabe todo mi mundo.
Ya no estoy sola, soy
raíz de mi silencio.
Multitud
Mabel Camelino
Abrígate.
Las sombras de la noche
cubrirán tu paso
de escarchas.
Ellos
lo saben,
multitud de almas
rozan y pasan.
Tú quedas.
No midas tus miedos,
la soledad
trae calma.
Ausente retumbar
Antonio Arjona Huelgas
Rompen sogas de vida
las atroces primaveras,
pulso auto-homicida,
hasta el día en que mueras.
Perpetuidad suicida,
de mis aisladas esferas,
en ausencia de vida
en tu silencio esperas.
¿Cómo estás?
Nereidy Velásquez
Hace años que no te veo
y me pregunto.
¿Cómo estás sin nosotros?
¿Acaso estás vacía?
O te habitan
sonrisas, momentos,
olores, sabores, voces…
Recuerdos de una
vida pasada que
quedaron forjados
en tu memoria.
Te esperé y no llegaste
Aída Mendoza
Te esperé y no llegaste.
Nunca hiciste ruido,
pero yo te sentí.
Eres la falta de compañía,
que siempre llegas en silencio
y se sienta a mi lado.
Te esperé y no llegaste.
Me acostumbré
a no tenerte,
ni sentirte,
ni abrazarte.
Estás y no estás.
Disfrutad
Berenice Vives
Disfrutad de bellos
atardeceres pintados
cual fruta madura
a punto de zozobrar.
Del canto tintineante
de diminutas aves
en el auge del verano,
profetas de etérea lluvia.
Disfrutad sin tiempos
el frágil silencio
en la hondonada
de los campos de la vida.
Complicidad
María Isabel Grijalva de León
Mi mejor amiga, no me falla,
no me abandona, no me juzga,
guarda los secretos de mis
húmedos amores
con especial discreción.
Reímos a carcajadas,
enjaguamos las lágrimas,
y cuando el cansancio
nos colma, cerramos los ojos
y abrazadas
entonamos sonora roncadera.
Me basta
Luis Fernando Molina Ortiz
Me bastan dos cigarrillos
y mi amada cafetera
para pasarme la tarde,
oyendo música vieja
y tallando la madera.
Me basta bastante poco
y, aún así, en la lluvia
siempre extraño
a mi ausente compañera.
Sólo está el hombre
Martín Hernández
Sólo está el hombre,
sin nadie que lo nombre.
Problemas engendro,
con arreglarlos no contó.
Sufre calamidades,
sufre enfermedades,
sufre atrocidades,
jamás podrá recuperarse.
La IA y los robots
serán su desastre.
La muerte le ha llegado,
y él sólo la ha buscado.
La cama deshecha
Stella Maris Ramos
La cama
deshecha.
No hay
un cuerpo tibio.
Sólo
mi desnudez.
Mar
César Augusto Luna Ortiz
No hubo nada que decir.
Quedó el vacío.
El mar más profundo.
Dos menos dos
Francisco Barralaga
Los segundos son años.
Se siente la nada en los huesos.
Vos no estás aquí ya jamás.
Yo tampoco estaré ya nunca.
A veces ser yo es irme de aquí.
Tanka
Lilian Aguilar de Andreutti
Oscuro Cosmos
pletórico de astros.
Solitario.
Irónico contraste.
Luz en la inmensidad.
Instante etéreo
Edgar Fernando Carbajal López
Encuentra el ser
en medio de silencios,
paz infinita.
Estar
Alicia Araoz
Soles, mares sin fin, universo.
Mi cuerpo marca un espacio.
El aire golpea mi cara,
soy fría o tormentosa a veces.
Arena granulosa e infinita,
cálida también puedo ser.
Acompaño el entorno.
Desnudar los pies en el verdor.
En las piedras, envolverlos.
Miro el horizonte.
No hay presencias.
Sólo vacíos, sólo universos.
Soledad
Jeanneth Bohórquez Quevedo
Certeza entre las cenizas,
compañera de mi destino.
Sobreviviente de la noche,
soplo de días interminables.
Susurro insistente.
Latente, en cada segundo
de transitar persistente.
Obstinada, siempre presente.
Anidada en mi alma dolida,
quedaste desde aquel día,
cuando el frío calaba,
y el silencio se imponía.
Soledad
María del Rocío Ibarra
Soledad porque sí,
porque sin ella
me siento desnuda,
la requiero sí.
Para no ser
cielo yermo
ni jardín
sin renacer.
Porque lo es todo
y me enseña
a mudar mi sombra,
a ser nueva sin mundo.
Callados
Wilmer Hernán Landázuri Egas
Abandono la estancia
de oníricos anhelos,
el silencio me abruma
y exalta mis miedos.
Salgo contigo, de tu mano
te miro de frente y callo,
me lleno de gente
y diálogos ligeros,
para llegar a la morada
donde al saludarte
me miras de frente
y sigues callada.
Sonrío a la nada
Nuria Hernández García
Converso con la noche
hasta el amanecer.
Sombras de recuerdos
abrigan mi vacío.
He habitado el desierto
desde el instante gris
que tu adiós hizo ruinas
de un amor luminoso.
Ausencias que resbalan
por mi cuerpo desnudo.
En penumbras te lloro
y de día, sonrío a la nada.
Rosario
S. Atlas
Tomo tu mano sin verte,
te siento detrás de mí.
Cruzamos juntos,
a la escalera desierta.
No hay ecos.
No pronuncies nada,
guarda tus palabras.
Ellas son el funeral,
cajón de dos sílabas.
El deseo me conduce,
y yo a ti.
Directo a abandonarnos.
Mi preferida
Elisea Domínguez
¿Dónde estás
compañera de mi vida?
Estás en la ausencia
de gente querida.
Estás en las partidas
y en las bienvenidas.
Estás en los versos
que iluminan mis días.
Estás en la luna
que lame mis heridas.
Estás en todas partes,
alegre, presente, preferida.
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Primera edición: septiembre de 2026.
Colección: Brevedad.
Impreso y hecho en México.
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